De vinos y tatuajes

En 2014, la bodega riojana Viña Pomal sorprendió con una elegante campaña de publicidad (ideada por Ruiz+Company) en el que un chico tatuado anunciaba uno de los vinos más tradicionales de la Rioja bajo el lema “Llámame clásico”. Ahora, siguiendo el mismo concepto, la empresa del grupo Codorniu ha querido hacer una nueva campaña de marketing y ha tatuado literalmente algunas de sus barricas.

Durante unas semanas, y en un tour promocional que les llevó por ciudades como Barcelona, Bilbao, Madrid y Haro, se pidió a prestigiosos tatuadores que ejercieran su arte no sobre la piel humana sino sobre las barricas de madera de la empresa. Así, los seis artistas han tatuado las cubas con los valores de la marca y en ellas ya se está envejeciendo el vino Viña Pomal Compromiso, una nueva edición limitada del vino emblema de Bodegas Bilbaínas.

Los artistas participantes en esta campaña han sido Megan Massacre, tatuadora y estrella mediática de Nueva York; Jack T. Newton​, el mejor tatuador de Brighton;  El Bueno​, artista de Madrid que actualmente está despuntando con su estilo Old School renovado;  Moay​, conocido por sus diseños extremadamente coloridos basados en grafitis; Buffonetti, con un estilo mezcla de New School y japonés, y  Mery Raijin, apasionada del arte con un estilo muy personal.

Aquí os dejo un resumen de la campaña que ha sabido unir dos conceptos en teoría muy dispares como son el mundo del vino y el mundo del tatuaje.